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El problema de las mascarillas y los océanos es más grave de lo que imaginamos

El coronavirus continúa estando de actualidad, aunque a día de hoy, las razones son diferentes. La pandemia está arrojando cifras más alentadoras, donde observamos cómo la situación se está normalizando poco a poco. Un ejemplo de ello, es que precisamente esta semana muchas comunidades autónomas pasarán a la Fase III. Sin embargo, insistimos en que no hay que bajar la guardia y debemos seguir las recomendaciones de las autoridades sanitarias. Uno de los problemas se sitúa ahora en los océanos, donde las mascarillas están siendo las protagonistas desgraciadamente.

Debemos evitar que existan más mascarillas en los mares que en la boca

Las mascarillas de un solo uso están siendo un problema para nuestro planeta. Anteriormente, observábamos cómo estampas del tipo de arrojar una colilla, tirar bolsas de plástico en las orillas del mar o toallitas higiénicas por el retrete, eran un problema para el medio ambiente. Actualmente, debemos añadir otra más: las mascarillas usadas en montes y playas. Todo ello es sinónimo de un problema grave de civismo hacia el planeta por parte de la sociedad. Si bien celebrábamos que el confinamiento provocaba que existiese una mayor conciencia por cuidar el medio ambiente, lo cierto es que parece que ha dejado de ser un tema de conversación.

El cese de actividades económicas para controlar la pandemia, tuvo consecuencias positivas en el medio ambiente, tal y como recogimos en este artículo. El agujero de la capa de ozono en el Ártico se está cerrando y la calidad del aire ha mejorado sustancialmente en múltiples ciudades del mundo. El problema de las mascarillas podría hacer sombra a estas buenas noticias. Si nos ceñimos a las cifras, Italia ha estimado que requerirá de 90 millones de mascarillas mensualmente. Debido a la alta demanda, no todos los ciudadanos serán conscientes del problema que tiene arrojarlas a los montes y a los mares.

Por ejemplo, en las islas Soko, que se encuentran próximas a Hong Kong, las corrientes marinas contenían miles de mascarillas usadas, generando un panorama desolador. La población de este lugar emplea una o dos máscaras diarias, por lo que la cantidad de basura que se genera es considerable. Centrándonos en nuestro país, el litoral cántabro está alerta por el abandono de mascarillas y guantes en sus costas por parte de los ciudadanos. Debido a que su utilización es prácticamente obligatoria en casi todos los países, provocará que el problema aumente todavía más.

Concienciar no es tarea sencilla, pero es necesario

La crisis del coronavirus ha relegado a un segundo plano el resto de crisis. Las mascarillas son una necesidad a día de hoy, pero a no ser que trabajemos de cara al público o en un entorno sanitario, es posible emplear mascarillas de tela que pueden lavarse con agua y jabón. El Gobierno de nuestro país ha dado luz verde a las mascarillas de este tipo para uso cotidiano y ha publicado una guía para poder limpiarlas y desinfectarlas correctamente. En caso de que las personas sientan que con las mascarillas desechables se sienten más seguros, lo que deben hacer es arrojarlas a la basura correctamente y no hacerlo en el suelo o en los mares. Además, desconocen que estas mascarillas cuentan con un material de filtro formado por obras plásticas, que deben ser desechadas al contenedor pertinente para que después de tres días de cuarentena, sean incineradas e incorporadas a la basura sin riesgo de contaminación.

En este caso, no van al contenedor amarillo ni al verde, ni tampoco al marrón. En este caso, deberán arrojarse al contenedor general que es donde se encuentran todos los residuos que no se reciclan. Así, podremos asegurarnos de que las mascarillas nos protegerán y a su vez, también lo haremos con el planeta respecto a la contaminación.

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