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Descubre cuál es la historia del inodoro

Si hay un elemento que utilizamos diariamente es el inodoro. Actualmente, contamos con una gran variedad de modelos que poder escoger y que se ajustan al estilo de nuestro baño. Para muchos es uno de los mejores momentos del día, donde consiguen estar en tranquilidad, pero ¿cómo era la situación en el pasado? El mundo del retrete es tan amplio como antiguo y en este artículo descubrimos cuál es.

El retrete antes de que se denominase inodoro

Para hablar del inodoro que conocemos hoy en día, debemos remontarnos a 4.000 años, donde los habitantes de Oriente Próximo pensaron en cómo crear un elemento en el que se pudiesen sentar de forma cómoda y así pudiesen hacer sus necesidades. Pakistán es el lugar donde encontramos la letrina más antigua del mundo y consistía en una construcción realizada con piedra, un tanto primitiva. Contenía un agujero en el que se podía expulsar los residuos y conectaba a una canalización.

Tras esta construcción, otra grandes civilizaciones destacadas de la Edad Antigua también recurrieron a soluciones parecidas. Por una parte, los egipcios no se conformaron con un solo tipo de retrete y crearon dos. Uno era parecido al que hemos comentado anteriormente, de piedra caliza, pero el otro era más lujoso, realizado en madera con una morfología similar al taburete y más incómodo.

Por otro lado, encontramos a los romanos, quienes no quisieron quedarse atrás en este tipo de inventos y buscaron convertir el hecho de aliviar las necesidades en un acto público. A día de hoy, es posible que nos suene extraño el hecho de hacer las necesidades en compañía, puesto que se busca intimidad. Sin embarco, los romanos construyeron letrinas públicas comunitarias junto a un espacio en el que asearse. Asimismo, contaron con un paño sujeto a un palo que enjuagaban en un estanque de pequeñas dimensiones comunitario.

Durante esta época comprendida entre los siglos V y XV, los retretes pasaron al olvido y cualquier rincón era perfecto para poder aliviar las necesidades. En la Edad Moderna hubo cierta obsesión por la higiene y la salud y ello provocará el surgimiento de las primeras normas escritas en cuanto al baño y el hecho de realizar las necesidades en público.

EL sobrino de la reina Isabel I, Sir John Harrington, se preocupó por las necesidades propias y de su tía. Por ello, fabricó dos inodoros, que se consideraron los dos primeros de la historia. Dicho retrete consistía en una caja grande de madera con un orificio en la superficie que podía comunicarse con una taza de materiales como el hierro o la porcelana. El inventor intentó conseguir la patente para así estandarizar la fabricación del producto, pero la reina Isabel I se la negó porque lo quería exclusivamente para ella.

La historia del primer retrete moderno

Para hablar del primer retrete moderno, es necesario hablar del elemento con el que se podían hacer las necesidades y librarse de ellas. Fue creado por un relojero londinense, pero lo cierto es que su invento no fue la taza o el asiento del retrete, sino la tubería. En efecto, el relojero colocó una válvula en la taza donde se depositaban los desechos mediante una tubería en forma de “S”, conocida como sifón. A través de este nuevo invento se consiguió limpiar el agua y aliviar la sensación de olor. Por ello, pasó a llamarse el elemento inodoro (sin olor).

A pesar de ello, el invento de la tubería estaba incompleto, puesto que faltaba incluir la cisterna. Para ello, se incluyó una válvula a manivela que fue un éxito rotundo y la salvación de las personas. Justo en ese momento, comenzó a desarrollarse la industria del Water-closet, nombrada así por el agua que se almacenaba en la cisterna.

Otro de los grandes acontecimientos del inodoro hay que atribuírselo a otros dos ingleses. Uno de ellos logró que el inodoro dejase de ser un elemento de “señoritos”, dando pie a la estandarización del uso. Para ello, creó un inodoro funcional. Este nuevo inodoro se diferencia de los anteriores por dos aspectos: el primero se centraba en convertir el inodoro en una pieza única y el segundo en utilizar porcelana, el material que resultaba más económico durante esta época por su relación calidad-precio. Gracias a estos dos cambios, se conseguía un inodoro con las tres “B”: bueno, bonito y barato. La reina inglesa del momento, Victoria de Inglaterra, fue la primera en disfrutar de ello.

El otro hombre inglés que incluyó modernización al inodoro fue el primer gran empresario del inodoro. Lo consiguió inventándose nuevos detalles que aumentasen el atractivo de los váteres del momento, como fue el flotante. A partir de este momento, especialmente durante la I Guerra Mundial, el inodoro comenzará a formar parte de las viviendas, haciendo en los baños el elemento estrella.

A la hora de acudir al baño, no debemos olvidarnos de valorar este elemento como se merece. El retrete, hay que recordar que es muy antiguo y no debemos olvidarnos de los elementos que cumplen una gran función en el proceso: el sifón y la cisterna. 

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